De Robbie Williams a NSQK: las generaciones que conviven en Pulso GNP 2026

¿Qué tienen en común una canción de Robbie Williams, un disco de Caifanes y una producción de NSQK?

A primera vista, probablemente muy poco. Pertenecen a épocas distintas, fueron construidos desde lenguajes musicales diferentes y llegaron a públicos que crecieron en contextos completamente distintos. Sin embargo, el próximo 10 de octubre, todas esas historias van a encontrarse en un mismo lugar: Pulso GNP 2026.

Y quizá ahí está uno de los mayores atractivos del festival, más que reunir artistas de diferentes géneros, reúne distintas maneras de entender la música y distintas generaciones de escuchas.

Los que construyeron la memoria

Para una parte del público, el festival será una especie de viaje hacia atrás.

Caifanes representa uno de los capítulos fundamentales del rock mexicano, sus canciones no solamente sobrevivieron al paso del tiempo, se incorporaron al imaginario musical de varias generaciones. Escuchar “La célula que explota”, “Viento” o “Afuera” en un festival contemporáneo demuestra que algunas canciones dejan de pertenecer a una época específica.

Fobia ocupa un lugar parecido, la banda comenzó su historia a finales de los años ochenta y atravesó diferentes momentos del rock mexicano hasta convertirse en una referencia para quienes crecieron escuchando música alternativa en las décadas siguientes. Su regreso a los escenarios hace todavía más significativo su encuentro con un público que incluye tanto a quienes los escucharon desde el principio como a quienes los están descubriendo ahora.

Y está Travis, que llega desde otro territorio, la banda escocesa formó parte de una generación del rock británico que convirtió la melancolía en canciones capaces de cruzar fronteras. Para algunos asistentes será nostalgia, para otros, una oportunidad de ver por primera vez en vivo a una banda que conocieron a través de sus padres, hermanos o discos heredados.

Las canciones que atravesaron fronteras

Y entonces aparece Robbie Williams, su presencia permite que Pulso GNP conecte directamente con una tradición del pop británico que lleva décadas formando parte de la cultura popular. Primero con Take That y después como solista, Williams construyó una carrera que pasó del britpop y el pop de estadios al espectáculo masivo.

Su repertorio tiene algo particular, puede ser reconocido por alguien que creció escuchando música a finales de los noventa y, al mismo tiempo, funcionar frente a personas mucho más jóvenes que descubrieron sus canciones mucho después.

Eso también es una forma de permanencia, una canción sobrevive cuando consigue encontrar nuevos oídos.

Los que están escribiendo el presente

Pero Pulso GNP no es únicamente un ejercicio de nostalgia, el cartel también está lleno de artistas que representan hacia dónde se está moviendo la música actualmente.

Kevin Kaarl comenzó construyendo una audiencia alrededor de canciones íntimas, guitarras y una sensibilidad profundamente personal. Con el tiempo, esa intimidad creció hasta llenar grandes recintos. Su presencia en el festival demuestra que una canción puede conservar su fragilidad incluso cuando deja de ser escuchada en habitaciones pequeñas y comienza a sonar frente a miles de personas.

NSQK representa todavía otra transformación, su música habita un territorio donde las fronteras entre pop, R&B, electrónica y música alternativa son cada vez menos importantes. Su crecimiento durante los últimos años habla también de una generación que consume música sin preocuparse demasiado por las etiquetas.

Y Bruses lleva esa exploración hacia otro lugar, pop alternativo, vulnerabilidad, oscuridad, estética digital y una manera de convertir experiencias personales en una propuesta artística que conecta con públicos jóvenes.

No son simplemente los artistas “nuevos” del cartel, son artistas que están ayudando a definir qué significa hacer música ahora.

Un festival también es una conversación entre generaciones

Un festival también es una conversación entre generaciones y quizá por eso los festivales siguen teniendo sentido en una época en la que podemos escuchar cualquier canción desde cualquier lugar.

Podemos reproducir un disco de Caifanes en casa, podemos escuchar a Robbie Williams en nuestros audífonos, podemos descubrir a NSQK, pero no podemos reproducir una multitud.

No podemos volver a crear exactamente el mismo momento en que una canción comienza y miles de personas reconocen sus primeros acordes. Ahí está la diferencia entre escuchar música y compartirla.

Pulso GNP 2026 será, en cierta medida, una conversación entre generaciones, entre quienes llevan décadas haciendo canciones y quienes apenas están comenzando a descubrir qué quieren decir con ellas.